Hongos y alimentos
En la mayoría de los casos, un alimento con moho va a provocar un rechazo en nosotros, ya que lo asociamos a que el producto no es fresco. Pero no todos los mohos son iguales.
La presencia de hongos en alimentos que no deben contenerlos, indica que el alimento ha empezado a fermentarse, un proceso que va acompañado de un cambio de apariencia, textura y aroma del alimento.
En estos casos, los mohos desprenden un olor desagradable y algunos de ellos pueden producir micotoxinas y aflatoxinas, con efectos nocivos para la salud. También le cambia el aspecto al alimento, ya que empieza a aparecer un recubrimiento velloso o filamentoso que provoca su descomposición y va formando una capa de color negro, azul, verde o blanco.
El moho es un tipo de hongo que se encuentra tanto al aire libre como en lugares húmedos y con baja luminosidad. Existen muchas especies de mohos que son especies microscópicas del reino fungi, que crecen en formas de filamentos pluricelulares o unicelulares.
El moho crece mejor en condiciones cálidas y húmedas; se reproducen y propagan mediante esporas. Las esporas del moho pueden sobrevivir en variadas condiciones ambientales, incluso en extrema sequedad.
A diferencia de las bacterias, que son de una sola célula, los mohos están hechos de muchas células y, en la mayoría de los casos, pueden verse a simple vista.
Pero no todos los mohos son iguales, algunos son perjudiciales y tóxicos y otros tienen una finalidad fundamental en la producción de alimentos como el queso.
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